señora
Reflexiones y ocurrencias

Te has convertido en Señora ¡y lo sabes!

Creo que nos pasa rozando la treintena que, muchas cosas te van dejando de atraer tanto. Sin darte cuenta ya te has convertido en señora; por ejemplo un día cualquiera te encuentras con tu amigui hablando sobre tus ataques de ansiedad.

O sucede que cada vez menos te gusta eso de “no hacer planes” ¡a ti que te avisen con tiempo, con mucho tiempo! y el que asistas dependerá de la logística. Si hay que atravesar medio país, tomar siete tipo de transportes e ir más adornada que un arbolito, bueno… Un netflix and chill cae mejor.

netflix and chill

Antes dejabas la discoteca o el bar a las 7 de la mañana, dándole hasta bajo sin pena ni gloria y uniendo un resacón con una cerveza disque para que se te pase la malaria. O tal vez con un sancochito mientras veías el sol salir.

Tú que antes ni caso hacías a las plantas hoy te encuentras en conversaciones de cómo cuidarlas y de cuánto duran, aunque aún se terminan muriendo en tus manos.

Si por la calle vas pasando y se te acerca un niño gritando ¡SEÑORA! amiga: eso oficialmente ya te convierte en una.

Si cuidas lo que comes, si ya tienes hijos y cuidas lo que ellos comen. Si te cuesta dar un golpe de cintura y dices la frase que te catapulta “en mis tiempos” yo hacía esto o aquello. Amiga, no lo neguemos más.

¡Somos unas señoras!

Porque eso de que te llames a ti misma “señorita” no te queda y tú lo sabes, hasta tonto te parece si a alguien se le ocurre llamarte así. Porque ¿dónde se supone que eso te deja? entre estoy joven pero no tanto.

Ahora prefieres los sitios con poco ruido donde puedas conversar, los grupos pequeños, olvidarte de la resaca porque ya no te va bien eso de levantarte vomitando la hiel al día siguiente o de estar llamando a JUAN a cada rato. ¡Na, que va! ¡Yo paso!

Ay señora, un día tenía que llegarnos. Lo bueno es que somos como el vino ¡o eso espero!

También puede gustarte...

Deja un comentario